El tema de acceso y participación de las mujeres en la vida pública de México sigue siendo un asunto complicado de resolver en la práctica política nacional. No cabe duda que los compromisos internacionales en México son letra muerta no por falta de adecuaciones normativas a nuestras leyes sino por falta de voluntad de los principales actores, para muestra, la Plataforma de Acción de Beijing, resultado de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, que compromete a los Estados a promover la igualdad de los sexos y a reforzar la presencia de las mujeres en las instancias de decisión, es hoy en la actualidad – con sus raras excepciones como el caso de Puebla – sólo una carta de buenas intenciones; ya que temas como la cuestión del rol de los partidos políticos, la influencia del dinero en la vida política y los efectos de las cuotas y los sistemas electorales, así como de los cambios que las mujeres parlamentarias aportan a la vida política y de la manera en que estas contribuyen a redefinir las prioridades políticas, para que las preocupaciones y las prioridades de las mujeres sean tomadas en cuenta, son simples quimeras irrisorias que se demuestran con la solicitud de licencia de un grupo de legisladoras principalmente emanadas del otrora partido tricolor, para permitir que sus suplentes hombres asuman la responsabilidad ciudadana que a ellas les fue otorgada mediante el voto ciudadano.
El 19 de Septiembre marca ya un antes y un después para comprender la dimensión de la movilización social y la acción colectiva orientada a las virtudes humanitarias de la unidad, la sinergia y el sentido de solidaridad. La juventud despertó de su letargo, se remango las mangas y salió del aislamiento y comodidad de sus redes sociales para levantar a México de entre los escombros y darle un suspiro de esperanza. La tarde del 19 de septiembre llamó a la unidad y a la movilización juvenil ante la desgracia, su liderazgo ha sido el principal factor para que la tragedia no escalara a dimensiones insospechadas. La juventud maximizó su talento y, su fortaleza se convirtió en la entereza que tendió la mano al desvalido para brindarle consuelo. Un movimiento diferente por sus compontes, alimentado por el hastió y cansancio hacia nuestra torpe clase gobernante, deja de lado la hipótesis de tener una generación perdida, subestimada entre la crisis de la realidad y las ex...
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